jueves, 24 de noviembre de 2016

2016 es mi tercer año de profesorado y fue en este proceso donde realmente se puede estar seguro o no de la carrera que elegimos.
Les dejo una breve reflexión de lo que fue mi paso por las prácticas en grado 6to "C".
GRACIAS A LAS PROFESORAS QUE NOS GUIARON EN ESTA ETAPA.

Reflexión final


Este fue un año lleno de desconciertos y expectativas en lo que se refiere a las prácticas.
¿Será difícil?
¿Cómo voy a planificar?
¿Cómo será la co-formadora?
¿Llegaré a cuarto año?
Una vez terminadas las prácticas, ¿seguiré eligiendo la docencia?
No voy a poder.
No se planificar.
De esta no salgo.
Estos eran algunos de los interrogantes y las afirmaciones en el mes de marzo.
Fue un recorrido diferente al de los años anteriores, más intenso en muchos sentidos, tanto en lo profesional como en el personal.
Yo hoy siento que el mayor desafío fue poder manejar el grupo.
Con mi compañera dialogamos, tratamos de analizar el grupo y pensar estrategias a la hora de planificar las actividades, debido al grado de desinterés que mostraba el grupo frente a las propuestas que sus docentes ponían a su disposición.
Las panificaciones se pudieron llevar a cabo con algún que otro ajuste en los tiempos. Las ultimas 2 actividades de la secuencia de cuadriláteros debí plasmarlas en un trabajo práctico. Debido a varias jornadas no logré terminar la ejercitación que quería   proponer a los niños.
Las actividades planteadas fueron bien resueltas por los alumnos, la mayor parte de las veces con mi ayuda. Tienen la costumbre de pedir ayuda en forma continua. No trabajaban en forma independiente.
Las clases tenían un inicio, un desarrollo y un cierre en todas las oportunidades. Llegué a lograr un buen manejo del grupo, gané la confianza de los líderes del curso, por otro lado  detecté los momentos en que debía mantener firmeza frente al grupo.
Los materiales fueron muy aprovechados por los niños.  Analía (co-formadora de matemáticas) me confesó terminando mis prácticas que cuando le presente las planificaciones por primera vez, pensó que no iba a poder llevar a cabo mi propuesta por las características que presenta el grupo, sin embargo me felicitó por haber logrado captar su atención y haberlos hecho trabajar a un ritmo considerable. Esas palabras que ella me dijo me hicieron pensar que valió la pena el empeño en cada clase y la preparación de varios días, la observación que realizamos junto a María José.
Los niños se muestran más interesados en el trabajo oral, les gustaba participar en la clase y pasar al pizarrón.
El penúltimo día de la práctica vendría un periodista para que los alumnos hagan una entrevista, Mientras esperábamos empecé a dar la clase, surgió de improviso, yo debía dar esa clase al día siguiente. Pero me sirvió tener todo planificado y los materiales allí para poder avanzar cuando se desmoronó la propuesta de la entrevista porque el invitado no pudo venir.
El dinamismo de la clase fue similar a lo largo de las prácticas, tuvo los tres momentos.
Fue posible controlar el tiempo mirando continuamente el reloj.
A lo largo de la explicación que tenía armada en  la mente, iba formulando preguntas las cuales debían responder los niños.
La palabra circulaba mucho, a los alumnos más callados les pedía que participen respondiendo las preguntas, y  si hablaban entre ellos realizaba preguntas para que pongan atención al tema.
Frente a un disparador, ya sea un juego una imagen, palabras, una leyenda, surgían ideas o preguntas y a partir de la reflexión surgen nuevamente preguntas, respuestas que permiten que los niños se equivoquen y aprendan a partir del error, razonando en forma colectiva.  Siempre traté de hacer preguntas abiertas a la reflexión, buscando que ellos mismos encuentren las respuestas, a través de la resolución de un problema, leyendo un texto, haciendo un ejercicio, etc.
Me propuse como objetivo que los niños incorporen vocabulario específico en el área matemática con la mayoría lo pude lograr.
Estoy convencida de que los alumnos de 6to “c” son muy capaces de resolver las propuestas que los docentes les brindamos, solo deben querer hacerlo, poner más atención.

 Llegando a Noviembre, luego de un proceso interior arduo puedo decir que fue una experiencia emocionante, llena de desafíos, de obstáculos.
Es donde deseo aprender cada día de mis compañeros y de los pequeños, de su inocencia, de su creatividad, de su originalidad.
Conocí gente maravillosa que tiene mucho para dar, de las que pude aprender varias cosas, sobre todo valores que estoy segura me acompañarán siempre.
Una de los interrogantes que me inquietaba a principio de año era si realmente esta carrera es mi vocación. Hoy puedo decir que ser maestro te da las herramientas y la posibilidad de formar individuos responsables, con convicciones y valores que les permita el día de mañana a los niños de hoy a ser ciudadanos responsables, seguros de sí mismos, con puertas abiertas al trabajo.
Una idea me quedó grabada de una profesora de tercer grado en las prácticas de tercero.
Ella me dijo: “No podemos cambiar la realidad que los niños viven en sus casas todos los días, pero sí podemos mostrarles que existe algo diferente y que ellos si lo desean  pueden ser parte de un cambio”.


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